
Playa de Arnao, Castrillón (Asturias). © Miguel Puche
Una de las cosas que más me relaja cuando busco desconectar del barullo de la ciudad es fotografiar la costa. Si puede ser en invierno, para no cruzarme con nadie, mucho mejor. Y reflexionando esta semana sobre lo rápido que pasan los años, he buscado una fotografía del ir y venir del agua para desearos que, al igual que las olas al romper, cada año sea distinto. Que no caigamos en la monotonía y consigamos poner en marcha esos proyectos que se van quedando en la lista de tareas pendientes. Que cada año sea mejor que el anterior. Feliz 2026.