MIYAZAKI, NEVER ENDING MAN

Estoy viendo unos videos de la cadena japonesa NHK sobre el trabajo diario de Hayao Miyazaki, tanto en el estudio con el resto de empleados de Ghibli como en su refugio personal, donde se esconde cada vez que se atasca y necesita tranquilidad. Son 4 partes de 45 minutos cada una, filmadas cámara en mano por Kaku Arakawa, que resumen 4 momentos de los años que transcurren desde las primeras ideas para el personaje de Ponyo en 2006 hasta el estreno de El viento se levanta en 2013, acercándose al proceso creativo de Miyazaki y a las rutinas con las que se siente cómodo para dar forma a cada proyecto que emprende.

Miyazaki en las instalaciones de Ghibli en Tokio. © Studio Ghibli

Este material surge de grabaciones realizadas por Arakawa anteriores a la filmación del documental Never ending man, que vio la luz en 2016, aunque no llegó nunca a lanzarse en España, y como NHK ha tenido el detalle de anexar varias pistas de subtítulos a los videos, incluyendo nuestro idioma, son una oportunidad maravillosa de descubrir el día a día de Miyazaki para los que nos perdimos el documental posterior. Me maravilla la sencillez y la humildad que transmite alguien tan famoso y admirado, me encanta verle conducir un antiguo Citroen 2cv y me conmueve muchísimo su timidez cuando, tras el primer visionado de El viento se levanta, se disculpa por haberse emocionado durante la proyección. Os dejo aquí el link a los videos:

https://www3.nhk.or.jp/nhkworld/es/ondemand/program/video/10yearshayaomiyazaki/

Miyazaki en las instalaciones de Ghibli en Tokio. © Studio Ghibli

Los que nos criamos con dos únicos canales de televisión, sin internet, ni ordenadores, ni móviles, todavía nos acordamos de Heidi, Marco, Ana de las tejas verdes o aquella adaptación animada de Sherlock Holmes, donde Holmes y Watson eran perros y el malvado Moriarty era un lobo. Las obras de Hayao Miyazaki y su socio Isao Takahata llenaron parte de nuestros recuerdos televisivos antes incluso de fundar Ghibli y entrar en el olimpo de los dioses de la animación con obras mayores que, desde su modesto refugio en Tokio, han hecho sombra a las monumentales producciones americanas.

Miyazaki en 1971 con su primer mentor, Yasuo Otsuka.

No fuimos pocos los que sentimos cierto vacío existencial cuando en 2013 Miyazaki anunció su retirada. Se sentía cansado. Luego, tras el fallecimiento de Takahata se tornaba inviable la continuidad de Ghibli más allá de la gestión y distribución de sus clásicos. No parecía además que el hijo del maestro, Goro Miyazaki, pudiera echarse a la espalda la enorme responsabilidad de continuar con el legado de los fundadores del estudio, sin mencionar la más que difícil relación que parece existir entre ambos.

Guión gráfico para El viaje de Chihiro. © Studio Ghibli

Guión gráfico para La Princesa Mononoke. © Studio Ghibli

Guión gráfico para Ponyo en el acantilado. © Studio Ghibli

Guión gráfico para Porco Rosso. © Studio Ghibli

Guión gráfico para El viento se levanta. © Studio Ghibli

A día de hoy, 4 de mayo de 2020, con 79 años, Hayao Miyazaki está trabajando en una nueva película. Puede que se aburriera en casa, que su mujer no le aguante y le mande a pasear al parque, que sea cierto eso de que los viejos rockeros nunca mueren, o que su inmensa pasión por la animación, por contar historias llenas de magia, le hiciera arrepentirse de aquel anunciado retiro. El caso es que tenía previsto estrenar el nuevo proyecto Cómo vives, una adaptación del libro homónimo de Genzaburo Yoshino de 1937, este mismo verano, durante los Juegos Olímpicos de Tokio. Ahora, con el aplazamiento de los Juegos, todo queda en el aire. Mantendremos las antenas desplegadas esperando información de las fechas definitivas de estreno.

Miyazaki en las instalaciones de Ghibli en Tokio. © Studio Ghibli

En 2015, Miyazaki ya había mostrado deseos de volver a realizar algún nuevo proyecto y se embarcó en la creación de un cortometraje de 14 minutos, Boro la oruga, que desde marzo de 2018 se proyecta exclusivamente a los visitantes del museo Ghibli. Fue además el primer trabajo de Miyazaki en el que se utiliza tecnología de animación por ordenador.

Desarrollo visual para Boro la oruga. © Studio Ghibli

Cada uno tendrá sus preferencias y, evidentemente, el hecho de que El viaje de Chihiro ganara el Oscar a la mejor película de animación en 2003, imponiéndose a cintas de Disney o Dreamworks en su propia casa, le dieron mucha promoción y recorrido, convirtiéndola en la favorita de muchos. Todos los premios que recibió fueron más que merecidos. Yo me quedo con toda la impecable trayectoria de este genial artista y espero con ganas la que será su última aportación al inabarcable universo Ghibli.

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